Instituto de Medicina y Cardiología Hospital Universitario Dexeus

Archivo mensual: 2015 Noviembre

¿Puede prevenirse la muerte súbita en el deporte?

Esta revisión tiene como objeto describir la incidencia de la muerte súbita relacionada con la actividad deportiva (MS+AD) en personas de mediana edad, así como sus principales causas, debatir sobre la paradoja del deporte y repasar las recomendaciones para su prevención.

La MS+AD se define como aquella que ocurre durante o en la hora posterior a la realización de actividad física. En Norte América y Europa la incidencia entre la población general se encuentre entre 500 y 1.000 casos por millón de habitantes y por año, viéndose modificada por la edad, el género, la raza y las condiciones médicas. Son entre el 5 y 6% del total de las MS, las que se relacionan con la AD. En una reciente revisión la MS+AD en individuos de mediana edad que realizaban deporte corriendo (jogging o running) alcanzaban hasta un 25% de las MS+AD.

La popularidad de la carrera como forma de ejercicio se encuentra en constante aumento en los últimos 15 años. En USA el número de participantes en competiciones de maratón o medio maratón se incrementa en 20 millones cada año. La incidencia de MS+AD que presentan globalmente los que participan en estos eventos deportivos, es igual a la observada en deportistas federados. Aunque el 54% de los participantes en carreras son mayores de 35 años y el 57% son varones, la MS+AD es muy superior en varones. Habitualmente desconocido por el público e incluso por los profesionales de la salud, otras patologías como “el golpe de calor” tienen mayor riesgo que la MS en estos deportistas de largas distancias.

La incidencia de infartos en la hora posterior a la realización de ejercicios intensos (superiores a 6 METs) es del 4,5%. Diversos estudios han mostrado que el riesgo relativo de presentar MS+AD entre la población sedentaria (una actividad deportiva semana o ninguna) es 56 veces superior al observado en quienes practican ejercicio vigoroso habitualmente (probado el beneficio que aporta una actividad superior a 30 min realizada 5 días por semana). Dada la relación entre la MS+AD con el infarto agudo de miocardio (IAM), podría explicarse como que el ejercicio físico puede desencadenar el inicio de un IAM, especialmente en la gente típicamente sedentaria. Este riesgo para el deportista no habitual, pero su beneficio a largo plazo, es lo que se conoce como la “paradoja del deporte”.

La enfermedad coronaria es la causa más frecuente de MS+AD en individuos de mediana edad (entre 35 y 65 años), seguido por las miocardiopatías hipertróficas o dilatadas, las miocarditis y otras causas. En el registro de Oregon, el 36% de los fallecidos presentaban síntomas típicos de patología cardiovascular las semanas previas al evento y el 56% tenían un factor de riesgo.

El inicio precoz de una reanimación RCP y el uso de desfibriladores son el principal factor independiente predictor de supervivencia. En centros deportivos escolares con programas de preparación del personal para actuar en caso de parada cardiorespiratoria y con acceso a desfibrilador, la tasa de supervivencia registrada es del 89% al alta del hospital (siendo la habitual menor del 50%).

Los beneficios del ejercicio en la salud cardiovascular superan en gran medida al riesgo, bajan los niveles de colesterol LDL y de triglicéridos, suben HDL, reducen incidencia de hipertensión, aumentan sensibilidad a la insulina y el control de la glucemia, reducen grasa visceral y facilitan el control del peso.

Los autores concluyen que:
Aunque el ejercicio vigoroso se relaciona con el IAM, su realización habitual lo reduce y previene las enfermedades cardiovasculares.

Dada la influencia en la supervivencia del tiempo desde la parada cardiorespiratoria y el inicio de la reanimación y la desfibrilación, los espacios deportivos deberían estar dotados de desfibriladores y las personas que los frecuentan preparadas para intervenir.

Dada la frecuencia con que están presentes factores de riesgo y/o sintomatología en las semanas previas a sufrir una MS+AD, es posible la prevención con un diagnóstico precoz.

Comentario

Revisando los registros sobre MS+AD es evidente que carecemos de cultura deportiva (ejercicio intenso realizado por población no entrenada y con riesgo cardiovascular o incluso con sintomatología las semanas previas). Este déficit debería intentar solucionarse con políticas de salud pública desde las escuelas y programas de concienciación, como el promovido por la SEC hacia los más pequeños (Mimokids).

La prevención y el diagnostico precoz de las enfermedades cardiovasculares siempre es la mejor de las soluciones, para ello también contribuiría un mejor control de los factores de riesgo y que los pacientes reconozcan la sintomatología sí les avisa y en tal caso, consultarlo precozmente.

Conocemos el beneficio cardiovascular que aporta el ejercicio físico y debemos recomendar su realización de forma habitual a todos nuestros pacientes. Pero también sabemos que el inicio de una actividad deportiva tiene riesgos, por lo que el ejercicio a realizar debe ser progresivamente de mayor intensidad y adaptado al acondicionamiento físico del paciente. Para los pacientes que padecen cardiopatías contamos con las unidades de rehabilitación cardiaca, pero en ausencia de cardiopatía conocida también son convenientes los programas de entrenamiento guiado por profesionales en actividad física (por ejemplo, en polideportivos). Este apoyo por profesionales en actividad física es especialmente importante en individuos con factores de riesgo y claramente de mayor riesgo para la realización de ejercicio, en los que se debe desaconsejar el ejercicio físico intenso ocasional, los incrementos de intensidad en ejercicios sin supervisión o realizar deportes para los que no se encuentre preparado.

De igual forma, también es importante tener en cuenta donde se realiza deporte. Los espacios que no están preparados para actuar en situaciones de emergencia, con personal entrenado y desfibriladores accesibles, tienen mayor riesgo y esto lo debe conocer el paciente a la hora de elegir dónde acudir.

Fuente: SEC