Instituto de Medicina y Cardiología Hospital Universitario Dexeus

Actividad física contra el riesgo genético de padecer cardiopatías

El beneficio de la actividad física sobre las enfermedades cardiovasculares (ECV) ha sido reflejado en diferentes estudios observacionales, pero poco se sabe sobre los efectos modificadores del ejercicio en aquellas personas que presentan un mayor riesgo genético de padecer ECV.

En este trabajo se evaluaron las correlaciones entre diferentes estimaciones de actividad física (fuerzas de agarre y aptitud cardiorrespiratoria) con la incidencia de eventos cardiovasculares y muerte por todas las causas, durante un periodo de seguimiento de 6,1 años en más de medio millón de personas del Biobank del Reino Unido (organización benéfica que tiene como objetivo mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de una amplia gama de enfermedades como el cáncer, ECV, ictus, diabetes, entre otras). Entre 2006 y 2010, más de 500.000 personas de entre 40 y 69 años se inscribieron en el Biobank. Se examinaron estas asociaciones en personas con diferente carga genética en función de puntuaciones o scores de riesgo genético para enfermedad coronaria y fibrilación auricular (FA). Estos individuos se sometieron a pruebas de fuerza de agarre, se emplearon cuestionarios sobre niveles de actividad física, acelerómetros de muñecas y pruebas de esfuerzo submáximas en cinta, así como datos genéticos de esta amplia población del Biobank.

Se comprobó que las fuerzas de agarre, la actividad física y una adecuada aptitud cardiorrespiratoria mostraron asociaciones inversas con eventos cardiovasculares. Mayores fuerzas de agarre y mejores aptitudes cardiorrespiratorias se asociaron con un menor riesgo de enfermedad cardiaca coronaria y FA en cada grupo de score de riesgo genético. Se comprobó que altos niveles de aptitud cardiorrespiratoria se asociaron con un riesgo 49% menor de enfermedad coronaria entre individuos con alto riesgo genético para estas enfermedades.

El estudio concluye que aquellas personas con niveles más altos de fuerza de agarre, actividad física y capacidad cardiorrespiratoria tienen una reducción de enfermedad cardiovascular tanto en la población general como en aquellos con una mayor predisposición genética de padecer enfermedades cardiovasculares. La importancia de la actividad física vuelve a reflejarse en este estudio, la genética puede influir, pero el ejercicio es un factor importante influyente y modulador sobre la salud de las personas.

El ejercicio se ha destacado como una estrategia de prevención contra las ECV. Tanto los estudios en humanos como en animales, han demostrado múltiples efectos del ejercicio, como el crecimiento del músculo esquelético, la remodelación vascular, consecuencias beneficiosas sobre el metabolismo, o cambios estructurales en el músculo cardiaco que le ayudan a protegerse contra el daño isquémico. Tanto el entrenamiento aeróbico como el de fuerza tienen efectos favorables sobre los factores de riesgo cardiovascular en individuos con alto riesgo. Diferentes estudios han resaltado la importancia de un apropiado estilo de vida en la prevención de las ECV, tanto en sujetos sanos como en aquellos genéticamente predispuestos, demostrando la naturaleza no determinista del riesgo genético. Estos trabajos también remarcan las ventajas que reportan el conocimiento de perfiles de riesgo genético para la detección o screening de personas con mayor riesgo cardiovascular. El trabajo que analizamos tiene un aspecto muy importante porque subraya la importancia que tiene adoptar un estilo de vida adecuado, donde prime el ejercicio y la actividad física para reducir el riesgo de padecer eventos cardiovasculares, incluso en aquellas personas en las que existe mayor predisposición genética.

Este trabajo realizado sobre una base de datos de 502.635 individuos tenía dos objetivos: por una parte, evaluar la asociación de medidas objetivas y subjetivas de ejercicio y actividad física con la incidencia de ECV y muerte por cualquier causa; y en segundo lugar, evaluar si estas asociaciones están modificadas por el riesgo genético. Se trata del primer estudio observacional, con un tamaño muestral tan destacado, que establece que una adecuada actividad física y aptitud cardiorrespiratoria presenta una asociación inversa consistente y fuerte con diferentes eventos cardiovasculares (enfermedad coronaria y FA), así como con la mortalidad total, incluso se sugiere que el riesgo genético elevado para estas enfermedades se puede compensar con la realización de ejercicio.

En este estudio se habla de las “fuerzas de agarre”: se trata de un tipo específico de fuerza de la mano, muy útil para documentar fuerza muscular y que se puede emplear para diagnosticar enfermedades, así como evaluar y comparar tratamientos. Hay deportes en los que es muy importante, como pueden ser la gimnasia, levantamiento de pesas, lucha libre y judo, rugby o el tenis.  ¿Qué derivaciones clínicas aporta este trabajo?

Muestra una fuerte y consistente asociación entre una adecuada aptitud cardiorrespiratoria y una reducción de eventos cardiovasculares incluso entre aquellos individuos con elevado riesgo genético.

Se puede derivar un importante impacto en la salud pública, puesto que se debería insistir y promocionar desde las administraciones unos adecuados estilos de vida, dietas cardiosaludables y una mayor implementación del ejercicio físico en la sociedad (empezando desde edades tempranas) para reducir el riesgo general.

A largo plazo, se podrían identificar subgrupos de alto riesgo genético cardiovascular que podrían beneficiarse más de estas intervenciones y generar estrategias de prevención.

Estos programas preventivos podrían ser personalizados y servir como ayuda y motivación a personas con mayor riesgo cardiovascular.

Las personas con unos altos niveles de aptitud cardiorrespiratoria se asociaron con un riesgo 49% menor de enfermedad coronaria y un riesgo 60% menor de FA en comparación con aquellos con una baja aptitud cardiorrespiratoria.

Las personas con un riesgo intermedio para ECV y con unas fuerzas de agarre más intensos eran un 36% menos propensas a desarrollar enfermedad coronaria y una reducción del 46% en su riesgo de FA en comparación con aquellos con el mismo riesgo genético y fuerzas de agarre más débiles.

Estos datos son muy interesantes cuando los aplicamos al tema de la FA, ya que se publican estudios que remarcan como una actividad extenuante, excesiva y mantenida en el tiempo puede condicionar la presencia de esta arritmia. Pero no debemos obviar la confirmación de los beneficios potenciales de la actividad física sobre la reducción de eventos cardiovasculares, incluida la FA, y resaltamos las conclusiones de este trabajo que nos subraya que incluso en personas con alto riesgo genético de padecer ECV, este riesgo puede atenuarse marcadamente con ajustes en el estilo de vida. Por lo tanto, el ejercicio sigue mostrándose como el mejor tratamiento para prolongar y mejorar la calidad de vida, sin duda es la mejor “polipíldora” para nuestra salud.

Fuente: SEC