Instituto de Medicina y Cardiología Hospital Universitario Dexeus

Dormir mal también aumenta el riesgo de fibrilación auricular

Dormir es una parte esencial de nuestro ciclo vital. Y es que los seres humanos, como ocurre con todos los seres vivos, necesitamos descansar. No en vano, cada vez son más numerosos los estudios que constatan que el reposo inadecuado, más allá de causar fatiga, irritabilidad y somnolencia diurna, es muy nocivo para la salud. De hecho, y de mantenerse en el tiempo, el sueño de mala calidad puede tener consecuencias fatales. Por ejemplo, ya se sabe que los trabajadores obligados a cambiar frecuentemente de turnos laborales y que, por ende, no pueden mantener unos ciclos vigilia-sueño regulares, tienen mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Y ahora, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de California en San Francisco (EE.UU.) muestra que las personas que no disfrutan de un sueño de calidad tienen mayor riesgo de desarrollar fibrilación auricular.

Como explica Gregory M. Marcus, director de esta investigación publicada en la revista «HeartRhythm», «si bien la relación entre la apnea del sueño y la fibrilación auricular ya ha sido previamente demostrada, el efecto del sueño en sí mismo sobre el riesgo de esta arritmia cardiaca permanece desconocido. Hay que tener en cuenta que las estrategias para mejorar la calidad del sueño son diferentes de aquellas centradas en el alivio de la obstrucción de las vías aéreas, por lo que es importante comprender la relación entre el propio sueño y la fibrilación auricular».

Calidad, que no cantidad

La fibrilación auricular es una enfermedad caracterizada por unos latidos descoordinados de las aurículas del corazón, lo que provoca un ritmo cardiaco rápido e irregular. Una enfermedad que, a día de hoy, se corresponde con la arritmia cardiaca más frecuente en la práctica clínica. De hecho, y según los resultados alcanzados en 2013 en el Estudio de Observación de Fibrilación y Enfermedad Coronaria en España (OFRECE), el 4,3% de los españoles mayores de 40 años –el 3,9% de las mujeres y el 4,7% de los varones– padece fibrilación auricular. Una situación a tener muy en cuenta dado que este tipo de arritmia se asocia con un mayor riesgo de ictus, infartos de miocardio, insuficiencia cardiaca, enfermedad renal crónica y episodios de muerte súbita.

En este contexto, es bien sabido que la apnea obstructiva del sueño es un factor de riesgo de fibrilación auricular. Pero, ¿qué sucede con el sueño de baja calidad ‘en general’? Es decir, ¿con las personas que, sin padecer apnea del sueño, no duermen el tiempo suficiente o tienen un sueño discontinuo y que no es lo suficientemente profundo como para tener un efecto reparador?

Para responder a esta pregunta, los autores evaluaron los resultados alcanzados en cuatro grandes ensayos clínicos ya publicados. Y lo que vieron es que las personas que se despiertan de forma frecuente y que, por ende, no disfrutan de un reposo continuado, tienen una mayor probabilidad de desarrollar fibrilación auricular. Es más; el riesgo de padecer la enfermedad es mayor en aquellos casos en los que la fase de sueño REM, caracterizada por unos movimientos oculares aleatorios y rápidos, tono muscular reducido en todo el cuerpo y propensión a soñar vívidamente, es insuficiente.

Como indican los autores, «nuestros resultados ofrecen nuevas evidencias de que la calidad del sueño es importante para la salud cardiovascular y, más específicamente, para la fibrilación auricular. Además, no hemos hallado evidencias de que la duración del sueño sea por sí misma un factor de riesgo para esta arritmia cardiaca. Por el contrario, hemos observado de forma consistente que el sueño interrumpido es un factor de riesgo muy importante, si bien los mecanismos subyacentes para esta asociación permanecen desconocidos».

Más allá de la apnea

En definitiva, el estudio es el primero en demostrar la relación existente entre la mala calidad del sueño –independiente de la apnea obstructiva del sueño– y un mayor riesgo de fibrilación auricular.

Como concluye Gregory Marcus, «nuestro trabajo ofrece pruebas convincentes de que la calidad del sueño es per se un importante determinante de la fibrilación auricular. Así, y si bien ya hay disponibles distintos tratamientos para esta arritmia cardiaca, lo ideal sería poder prevenir la enfermedad. La buena noticia es que la calidad del sueño se puede modificar y se encuentra, cuando menos hasta cierto punto, bajo el control del propio individuo. Es posible que al mejorar la calidad del sueño, lo que podemos lograr mediante la práctica de ejercicio regular, yéndonos a la cama a una hora razonable y evitando el consumo de cafeína en las horas avanzadas del día, se pueda evitar la fibrilación auricular».

FUENTE: ABC.es