Instituto de Medicina y Cardiología Hospital Universitario Dexeus

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Dormir mal también aumenta el riesgo de fibrilación auricular

Dormir es una parte esencial de nuestro ciclo vital. Y es que los seres humanos, como ocurre con todos los seres vivos, necesitamos descansar. No en vano, cada vez son más numerosos los estudios que constatan que el reposo inadecuado, más allá de causar fatiga, irritabilidad y somnolencia diurna, es muy nocivo para la salud. De hecho, y de mantenerse en el tiempo, el sueño de mala calidad puede tener consecuencias fatales. Por ejemplo, ya se sabe que los trabajadores obligados a cambiar frecuentemente de turnos laborales y que, por ende, no pueden mantener unos ciclos vigilia-sueño regulares, tienen mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Y ahora, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de California en San Francisco (EE.UU.) muestra que las personas que no disfrutan de un sueño de calidad tienen mayor riesgo de desarrollar fibrilación auricular.

Como explica Gregory M. Marcus, director de esta investigación publicada en la revista «HeartRhythm», «si bien la relación entre la apnea del sueño y la fibrilación auricular ya ha sido previamente demostrada, el efecto del sueño en sí mismo sobre el riesgo de esta arritmia cardiaca permanece desconocido. Hay que tener en cuenta que las estrategias para mejorar la calidad del sueño son diferentes de aquellas centradas en el alivio de la obstrucción de las vías aéreas, por lo que es importante comprender la relación entre el propio sueño y la fibrilación auricular».

Calidad, que no cantidad

La fibrilación auricular es una enfermedad caracterizada por unos latidos descoordinados de las aurículas del corazón, lo que provoca un ritmo cardiaco rápido e irregular. Una enfermedad que, a día de hoy, se corresponde con la arritmia cardiaca más frecuente en la práctica clínica. De hecho, y según los resultados alcanzados en 2013 en el Estudio de Observación de Fibrilación y Enfermedad Coronaria en España (OFRECE), el 4,3% de los españoles mayores de 40 años –el 3,9% de las mujeres y el 4,7% de los varones– padece fibrilación auricular. Una situación a tener muy en cuenta dado que este tipo de arritmia se asocia con un mayor riesgo de ictus, infartos de miocardio, insuficiencia cardiaca, enfermedad renal crónica y episodios de muerte súbita.

En este contexto, es bien sabido que la apnea obstructiva del sueño es un factor de riesgo de fibrilación auricular. Pero, ¿qué sucede con el sueño de baja calidad ‘en general’? Es decir, ¿con las personas que, sin padecer apnea del sueño, no duermen el tiempo suficiente o tienen un sueño discontinuo y que no es lo suficientemente profundo como para tener un efecto reparador?

Para responder a esta pregunta, los autores evaluaron los resultados alcanzados en cuatro grandes ensayos clínicos ya publicados. Y lo que vieron es que las personas que se despiertan de forma frecuente y que, por ende, no disfrutan de un reposo continuado, tienen una mayor probabilidad de desarrollar fibrilación auricular. Es más; el riesgo de padecer la enfermedad es mayor en aquellos casos en los que la fase de sueño REM, caracterizada por unos movimientos oculares aleatorios y rápidos, tono muscular reducido en todo el cuerpo y propensión a soñar vívidamente, es insuficiente.

Como indican los autores, «nuestros resultados ofrecen nuevas evidencias de que la calidad del sueño es importante para la salud cardiovascular y, más específicamente, para la fibrilación auricular. Además, no hemos hallado evidencias de que la duración del sueño sea por sí misma un factor de riesgo para esta arritmia cardiaca. Por el contrario, hemos observado de forma consistente que el sueño interrumpido es un factor de riesgo muy importante, si bien los mecanismos subyacentes para esta asociación permanecen desconocidos».

Más allá de la apnea

En definitiva, el estudio es el primero en demostrar la relación existente entre la mala calidad del sueño –independiente de la apnea obstructiva del sueño– y un mayor riesgo de fibrilación auricular.

Como concluye Gregory Marcus, «nuestro trabajo ofrece pruebas convincentes de que la calidad del sueño es per se un importante determinante de la fibrilación auricular. Así, y si bien ya hay disponibles distintos tratamientos para esta arritmia cardiaca, lo ideal sería poder prevenir la enfermedad. La buena noticia es que la calidad del sueño se puede modificar y se encuentra, cuando menos hasta cierto punto, bajo el control del propio individuo. Es posible que al mejorar la calidad del sueño, lo que podemos lograr mediante la práctica de ejercicio regular, yéndonos a la cama a una hora razonable y evitando el consumo de cafeína en las horas avanzadas del día, se pueda evitar la fibrilación auricular».

FUENTE: ABC.es

VALSARTAN

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios informa que se ha detectado la aparición de una impureza probablemente carcinogénica (según la clasificación de la IARC de la Organización Mundial de la Salud) en determinados medicamentos que contienen valsartán. La AEMPS ha ordenado en aplicación del principio de precaución la retirada de los medicamentos.
Estos medicamentos contienen N-Nitrosodimetilamina (NDMA)ø en el principio activo valsartán fabricado por Zhejing Huahai P harmaceutical Co. (Ltd (BS 1) Channan Site, RC – 317016 (China). Dicha impureza se ha generado como consecuencia de un cambio en el proceso de fabricación de valsartán. Este compuesto se ha demostrado como probablemente carcinogénico en estudios animales.
Ante esta alerta la Sociedad Española de Cardiologia RECOMIENDA:
A los pacientes:
NO interrumpir el tratamiento;
Acudir su médico para la sustitución del medicamento que están tomando por otro con la misma composición que no esté afectado por este defecto de calidad.
Asimismo, pueden acudir a su oficina de farmacia con el envase afectado. En la farmacia se comprobará si el medicamento forma parte de los lotes afectados así como la prescripción del SNS y será sustituido sin coste para el paciente.
Recomendaciones para los médicos:
Revisar los tratamientos en curso y en el caso de tener pacientes en tratamiento con alguna de las presentaciones afectadas sustituirla por otro medicamento con la misma composición que no esté afectado.
Recomendaciones para los farmacéutico:
Cuando un paciente acuda con un envase de valsartán, en la farmacia se comprobará si el  Medicamento forma parte de los lotes afectados así como la prescripción del SNS y será sustituido sin coste para el paciente.

Actividad física contra el riesgo genético de padecer cardiopatías

El beneficio de la actividad física sobre las enfermedades cardiovasculares (ECV) ha sido reflejado en diferentes estudios observacionales, pero poco se sabe sobre los efectos modificadores del ejercicio en aquellas personas que presentan un mayor riesgo genético de padecer ECV.

En este trabajo se evaluaron las correlaciones entre diferentes estimaciones de actividad física (fuerzas de agarre y aptitud cardiorrespiratoria) con la incidencia de eventos cardiovasculares y muerte por todas las causas, durante un periodo de seguimiento de 6,1 años en más de medio millón de personas del Biobank del Reino Unido (organización benéfica que tiene como objetivo mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de una amplia gama de enfermedades como el cáncer, ECV, ictus, diabetes, entre otras). Entre 2006 y 2010, más de 500.000 personas de entre 40 y 69 años se inscribieron en el Biobank. Se examinaron estas asociaciones en personas con diferente carga genética en función de puntuaciones o scores de riesgo genético para enfermedad coronaria y fibrilación auricular (FA). Estos individuos se sometieron a pruebas de fuerza de agarre, se emplearon cuestionarios sobre niveles de actividad física, acelerómetros de muñecas y pruebas de esfuerzo submáximas en cinta, así como datos genéticos de esta amplia población del Biobank.

Se comprobó que las fuerzas de agarre, la actividad física y una adecuada aptitud cardiorrespiratoria mostraron asociaciones inversas con eventos cardiovasculares. Mayores fuerzas de agarre y mejores aptitudes cardiorrespiratorias se asociaron con un menor riesgo de enfermedad cardiaca coronaria y FA en cada grupo de score de riesgo genético. Se comprobó que altos niveles de aptitud cardiorrespiratoria se asociaron con un riesgo 49% menor de enfermedad coronaria entre individuos con alto riesgo genético para estas enfermedades.

El estudio concluye que aquellas personas con niveles más altos de fuerza de agarre, actividad física y capacidad cardiorrespiratoria tienen una reducción de enfermedad cardiovascular tanto en la población general como en aquellos con una mayor predisposición genética de padecer enfermedades cardiovasculares. La importancia de la actividad física vuelve a reflejarse en este estudio, la genética puede influir, pero el ejercicio es un factor importante influyente y modulador sobre la salud de las personas.

El ejercicio se ha destacado como una estrategia de prevención contra las ECV. Tanto los estudios en humanos como en animales, han demostrado múltiples efectos del ejercicio, como el crecimiento del músculo esquelético, la remodelación vascular, consecuencias beneficiosas sobre el metabolismo, o cambios estructurales en el músculo cardiaco que le ayudan a protegerse contra el daño isquémico. Tanto el entrenamiento aeróbico como el de fuerza tienen efectos favorables sobre los factores de riesgo cardiovascular en individuos con alto riesgo. Diferentes estudios han resaltado la importancia de un apropiado estilo de vida en la prevención de las ECV, tanto en sujetos sanos como en aquellos genéticamente predispuestos, demostrando la naturaleza no determinista del riesgo genético. Estos trabajos también remarcan las ventajas que reportan el conocimiento de perfiles de riesgo genético para la detección o screening de personas con mayor riesgo cardiovascular. El trabajo que analizamos tiene un aspecto muy importante porque subraya la importancia que tiene adoptar un estilo de vida adecuado, donde prime el ejercicio y la actividad física para reducir el riesgo de padecer eventos cardiovasculares, incluso en aquellas personas en las que existe mayor predisposición genética.

Este trabajo realizado sobre una base de datos de 502.635 individuos tenía dos objetivos: por una parte, evaluar la asociación de medidas objetivas y subjetivas de ejercicio y actividad física con la incidencia de ECV y muerte por cualquier causa; y en segundo lugar, evaluar si estas asociaciones están modificadas por el riesgo genético. Se trata del primer estudio observacional, con un tamaño muestral tan destacado, que establece que una adecuada actividad física y aptitud cardiorrespiratoria presenta una asociación inversa consistente y fuerte con diferentes eventos cardiovasculares (enfermedad coronaria y FA), así como con la mortalidad total, incluso se sugiere que el riesgo genético elevado para estas enfermedades se puede compensar con la realización de ejercicio.

En este estudio se habla de las “fuerzas de agarre”: se trata de un tipo específico de fuerza de la mano, muy útil para documentar fuerza muscular y que se puede emplear para diagnosticar enfermedades, así como evaluar y comparar tratamientos. Hay deportes en los que es muy importante, como pueden ser la gimnasia, levantamiento de pesas, lucha libre y judo, rugby o el tenis.  ¿Qué derivaciones clínicas aporta este trabajo?

Muestra una fuerte y consistente asociación entre una adecuada aptitud cardiorrespiratoria y una reducción de eventos cardiovasculares incluso entre aquellos individuos con elevado riesgo genético.

Se puede derivar un importante impacto en la salud pública, puesto que se debería insistir y promocionar desde las administraciones unos adecuados estilos de vida, dietas cardiosaludables y una mayor implementación del ejercicio físico en la sociedad (empezando desde edades tempranas) para reducir el riesgo general.

A largo plazo, se podrían identificar subgrupos de alto riesgo genético cardiovascular que podrían beneficiarse más de estas intervenciones y generar estrategias de prevención.

Estos programas preventivos podrían ser personalizados y servir como ayuda y motivación a personas con mayor riesgo cardiovascular.

Las personas con unos altos niveles de aptitud cardiorrespiratoria se asociaron con un riesgo 49% menor de enfermedad coronaria y un riesgo 60% menor de FA en comparación con aquellos con una baja aptitud cardiorrespiratoria.

Las personas con un riesgo intermedio para ECV y con unas fuerzas de agarre más intensos eran un 36% menos propensas a desarrollar enfermedad coronaria y una reducción del 46% en su riesgo de FA en comparación con aquellos con el mismo riesgo genético y fuerzas de agarre más débiles.

Estos datos son muy interesantes cuando los aplicamos al tema de la FA, ya que se publican estudios que remarcan como una actividad extenuante, excesiva y mantenida en el tiempo puede condicionar la presencia de esta arritmia. Pero no debemos obviar la confirmación de los beneficios potenciales de la actividad física sobre la reducción de eventos cardiovasculares, incluida la FA, y resaltamos las conclusiones de este trabajo que nos subraya que incluso en personas con alto riesgo genético de padecer ECV, este riesgo puede atenuarse marcadamente con ajustes en el estilo de vida. Por lo tanto, el ejercicio sigue mostrándose como el mejor tratamiento para prolongar y mejorar la calidad de vida, sin duda es la mejor “polipíldora” para nuestra salud.

Fuente: SEC

El lado bueno de la ansiedad: quienes la sufren sobreviven mejor a los infartos

La ansiedad es una mala compañera de viaje en la vida de una persona. Los que la sufren lo saben; pero, dentro de lo que cabe, también tiene sus partes buenas. Al fin y al cabo,  si algo tan desagradable ha calado tan hondo en nuestra especie es porque tiene un fin evolutivo claro: la huida ante el peligro.

El problema es que a veces se conciben como peligrosas situaciones que realmente no lo son: desde un examen hasta un dolor de muelas. Y precisamente en temas de salud es dónde puede ser beneficiosa la ansiedad. Un buen ejemplo de ellos son las conclusiones del  estudio que acaban de publicar recientemente en la Revista Clinical Research in Cariology el profesor Karl-Heinz Ladwig y su equipo de investigadores de la Universidad Técnica de Munich.

Según sus resultados, las personas con problemas de ansiedad acuden antes que el resto en busca de ayuda médica después de sufrir un ataque al corazón. Y eso, lógicamente, puede ser esencial para salvar su vida.

Para la realización del estudio, estos investigadores se basaron en los historiales de 619 pacientes que habían sufrido un infarto agudo de miocardio. De todos los participantes, el 12% sufrían también un trastorno de ansiedad generalizado, por lo que podía comprobarse si existían diferencias remarcables en su reacción después del ataque.

La diferencia más relevante estaba dentro de las mujeres estudiadas, pues las que sufrían ansiedad acudieron a urgencias un promedio de 112 minutos después del ataque, mientras que las que no padecían este trastorno lo hicieron casi dos horas después.

Los hombres no mostraban una desigualdad tan marcada, pero también dieron lugar a resultados diferentes, ya que existía una diferencia de 48 minutos en la búsqueda de ayuda entre ambos grupos.

Ni qué decir tiene que un exceso de ansiedad puede favorecer la aparición de trastornos cardiovasculares; pero, paradójicamente, ésta puede generar un aumento de la supervivencia.

Los resultados de estos investigadores deben ser tenidos en cuenta especialmente por los trabajadores sanitarios; ya que en algunas ocasiones, especialmente si el paciente es conocido y reincidente, se le resta importancia a su sintomatología por miedo a que se trate de somatización.

Al fin y al cabo, casi nadie busca ayuda médica por nada y comprobarlo a conciencia puede ayudar a salvarle la vida.

FUENTE: www.elespanol.com

La paradoja de la obesidad es falsa: el exceso de peso aumenta el riesgo de muerte

Es bien sabido que el sobrepeso y la obesidad se asocian con un mayor riesgo de padecer enfermedades muy graves y potencialmente mortales, caso muy especialmente de las cardiovasculares y de distintos tipos de cáncer. Sin embargo, algunos estudios han sugerido que, en realidad, el exceso de peso no tiene ningún efecto negativo sobre la mortalidad cardiovascular o por otras causas. Es más; algunos de estos trabajos han llegado incluso a plantear que el sobrepeso y la obesidad podrían tener un efecto protector, sobre todo en aquellas personas que, aun con exceso de peso, se encuentran en un buen estado de forma. Unas evidencias que han dado lugar a la denominada ‘paradoja de la obesidad’, según la cual tener un índice de masa (IMC) elevado no solo no se asocia con un mayor riesgo cardiovascular, sino que resulta beneficioso para la salud. Y es que según esta teoría, las personas con exceso de peso y aparentemente sanas –o dicho de otro modo, ‘fofisanas’– viven más. Pero, ¿esto es realmente así? Pues según un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Glasgow (Reino Unido), no. Definitivamente no.

Concretamente, el estudio, publicado en la revista «European Heart Journal», muestra que cualquier IMC superior a 22-23 kg/m2 conlleva un incremento del riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular, caso de la hipertensión arterial, de los infartos de miocardio y de los ictus. Y asimismo, que este riesgo también se ve notablemente aumentado en función de la cantidad de grasa abdominal que ‘porte’ la persona.

En palabras de Stamatina Iliodromiti, directora de la investigación, «cualquier idea errónea que albergue la población sobre un efecto potencialmente ‘protector’ de la grasa sobre el riesgo de episodios cardio y cerebrovasculares debe ser cuestionada».

El mito del ‘fofisano’

Para llevar a cabo el estudio, los autores analizaron los historiales médicos de 296.535 adultos que, completamente sanos e incluidos entre los años 2006 y 2010 en el Biobanco de Reino Unido, fueron sometidos a un seguimiento clínico ‘intensivo’ hasta el año 2015.

Los resultados mostraron que los participantes con menor riesgo de enfermedad cardiovascular eran aquellos con un IMC entre los 22 y los 23 kg/m2. Sin embargo, y una vez superado este IMC, el riesgo se disparaba. De hecho, parece que la probabilidad de desarrollar una patología cardiovascular aumenta hasta un 13% por cada incremento en el IMC de 5,2 kg/m2 en el caso de las mujeres y de 4,3 kg/m2 en el de los varones.

Pero aún hay más. Partiendo de un perímetro de cintura de 74 cm en las mujeres, cada aumento de 12,6 cm adicionales se asoció con un incremento del 16% en la probabilidad de padecer una enfermedad cardiovascular. Un incremento del riesgo que también se observó en varones, en este caso de un 10% por cada 11,4 cm adicionales a un perímetro de cintura de 83 cm.

Como indica Stamatina Iliodromiti, «el nuestro es el mayor estudio de los realizados hasta la fecha que ofrece evidencias frente a la paradoja de la obesidad en la población sana. Sin embargo, es posible que la situación sea diferente en las personas con una enfermedad pre-existente, pues ya se ha demostrado que, por ejemplo, el tener un ligero exceso de peso se asocia con una menor mortalidad en los pacientes con cáncer, especialmente porque tanto los tumores como los tratamientos oncológicos pueden conllevar una pérdida de peso muy poco saludable».

Sea como fuere, continúa la directora de la investigación, «al mantener un IMC en torno a los 22-23 kg/m2, las personas sanas pueden minimizar su riesgo de sufrir o morir por una enfermedad cardiovascular. Y cuanto menor grasa porten, sobre todo en el abdomen, menor será su probabilidad de enfermedad cardiovascular en el futuro».

Perder unos kilos

En definitiva, lograr y mantener un IMC de 22-23 kg/m2 nos ayudará a prevenir las enfermedades cardiovasculares y, por tanto, a vivir más. Lo cual, como reconocen los propios autores, no resulta fácil. Sobre todo en las edades avanzadas.

Como apunta Naveed Sattar, co-autor de la investigación, «hay muchas personas que no pueden tener un IMC tan bajo, por lo que el mensaje es: cualquiera que sea tu IMC, y sobre todo cuando este IMC se encuentre en el rango del sobrepeso y la obesidad, perder tantos kilos como sea posible solo mejorará tu salud. Pero es cierto que no hay atajos para perder peso de forma intencionada, por lo que los médicos deben hacerlo mejor a la hora de ayudar a sus pacientes a perder estos kilos».

Y llegados a este punto, ¿cómo es posible que algunos estudios sugieran que el exceso de peso fuera bueno para la salud cardiovascular? O dicho de otro modo, ¿cómo es posible que se pudiera concebir la ‘paradoja de la obesidad’? Pues en opinión de los autores, por defectos en la metodología de estos estudios. Y es que seguramente hubo algunos factores de riesgo que no fueron tenidos en cuenta. Por ejemplo, que algunos participantes tuvieran una enfermedad grave que, además de hacerles perder peso, ocasionara su muerte prematura. O que se pasara por alto el caso de los fumadores. Y es que fumar cambia la distribución de la grasa corporal y reduce el apetito, lo que provoca que los fumadores, si bien presentan un riesgo cardiovascular muy superior al de la población general, tengan un menor IMC.

FUENTE: ABC.es

El tabaco americano ya no será tan adictivo

Se trata de un proyecto sin precedentes. La Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) quiere reducir la cantidad de nicotina presente en los cigarrillos a «niveles mínimos o no adictivos».

El director de la FDA, Scott Gottlieb publicó un comunicado en el que asegura que, como parte de un plan de regulación del tabaco y la nicotina anunciado el pasado verano, darán un paso más y propondrán una ley para regular los cigarrillos de manera que los niveles de nicotina sean mínimos o, directamente, no provoquen adicción.

Con este plan se pretende reducir el porcentaje de fumadores en Estados Unidos del 15 por ciento actual a un 1 por ciento. Gottlieb ha señalado que además del marco general de regulación pretende limitar los cigarrillos mentolados y los premium.

«Pese a años de agresivos esfuerzos para derribar la principal causa de enfermedades evitables y muerte en Estados Unidos, el tabaco sigue matando cada año a más de 480.000 personas. Además, le cuesta al sistema de salud cerca de 300 mil millones de dólares al año. De hecho, los cigarrillos son el único producto de consumo legal que matará a la mitad de todos sus usuarios a largo plazo. Dada su combinación de toxicidad, adicción, prevalencia y efecto en los no consumidores, está claro que para maximizar los beneficios para la salud pública de nuestra regulación, debemos enfocar nuestros esfuerzos en la muerte y en la enfermedad causada por la adicción a los cigarrillos», señala Gottlieb.

Gottlieb cita en su comunicado un estudio publicado recientemente en la revista «New England Journal of Medicine» que evalúa los beneficios de un posible escenario de regulación de la nicotina. Si dicho escenario llegara a hacerse realidad, aproximadamente cinco millones de consumidores podrían dejar de fumar dentro del primer año de la puesta en marcha del proyecto.

Fuentes menos dañinas

De hecho, para el año 2100, el análisis estima que más de 33 millones de personas, en su mayoría jóvenes y adultos jóvenes, evitarían convertirse en fumadores. Y las tasas de tabaquismo podrían bajar desde el 15 por ciento actual hasta el 1.4 por ciento. En total, este marco podría evitar más de 8 millones de muertes causadas por el tabaco hasta fines de siglo.

Según señala la cadena NBC, Nancy Brown, CEO de la Asociación Americana del Corazón ha pedido a la FDA un paso más. «Animamos a la agencia que no se queden aquí, que avancen hacia una política de reducción de nicotina que incluya a todos los productos de tabaco del mercado».

Pero Gottlieb señaló que la FDA no pretende hacer difícil el acceso a los productos de nicotina. «Para abordar con éxito la adicción al cigarrillo tenemos que conseguir que los fumadores que necesitan nicotina la obtengan de fuentes alternativas y menos dañinas».

Además, considera que la regulación de los productos noveles de nicotina como los cigarrillos electrónicos o el tabaco tradicional «animará a la innovación y creación de productos menos dañinos y garantizará que todos los productos de tabaco pasen por las puertas de la regulación».

FUENTE: ABC.es

 

España se resiste a dar un paso contra la muerte súbita

La práctica de una actividad física suele estar relacionada con una buena salud. El deporte es sinónimo de bienestar en nuestra sociedad y, precisamente por eso, la muerte súbita en deportistas causa un gran impacto en la población. El último caso en nuestro país es el de Nacho Barberá, un joven de 15 años que falleció a causa de una parada cardiorrespiratoria. El menor de edad estaba haciendo lo que más le gustaba, jugar al fútbol como cada semana, cuando su corazón dejó de latir.

Cuesta comprender cómo personas aparentemente sanas y que realizan un deporte puedan ser víctimas de su propio organismo. La pérdida del pulso, del conocimiento y de la capacidad para respirar dejan imágenes de angustia difíciles de digerir. Unos pocos minutos bastan para arrebatar la vida a un deportista que no presentaba signos de enfermedad; unos instantes en los que la rápida actuación es determinante para salvar a una persona.

El doctor Luis Serratosa explica que «la muerte súbita en el deporte ocurre con poca frecuencia y, según los estudios más fiables, se habla de una media de un fallecimiento por cada 50.000 a 100.000 deportistas jóvenes». Así pues, aunque no estemos hablando de un problema común, hay casos que evidencian que existe y que, por tanto, hay que actuar en consecuencia. Para ello, es necesario que se establezcan protocolos de prevención y de actuación, algo que a día de hoy es, a su juicio, insuficiente. «En España aún no tenemos una normativa que exija el electrocardiograma de reposo en el reconocimiento médico para, al menos, todos los deportistas federados. Supondría un coste asumible y estamos peleando por ello».

La solución para reducir este tipo de casos podría estar, entonces, en un reconocimiento médico más exhaustivo. «Si realizáramos una historia clínica, una exploración física y un electrocardiograma de reposo, encontraríamos que uno de cada trescientos jóvenes tiene una de las enfermedades de corazón que normalmente se relacionan con casos de muerte súbita», afirma Serratosa. En países como Italia, sí existe desde 1981 una legislación que obliga a todos los deportistas federados a pasar este tipo de pruebas. En España, en cambio, hay un borrador de decreto ley que no termina de aprobarse. Uno de los problemas podría estar relacionado con el coste económico que implicaría este modelo de reconocimiento.

Coste adicional de 20 euros

Francisco Díez, presidente de la Federación de Fútbol de Madrid, lleva en el cargo un año, y se presentó a las elecciones con la promesa de luchar contra la muerte súbita: «Estamos haciendo un estudio para implantar un reconocimiento médico que incluya una analítica, una prueba de esfuerzo y un electrocardiograma de reposo. No vamos a encontrar la solución definitiva, pero sí vamos a evitar muchos casos». Díez, como el doctor Serratosa, defiende que el problema por el que no se abordan estos casos es económico. Considera que «la salud no tiene precio», y es «problemático» que haya administraciones que miren para otro lado.

Ambos coinciden también en que llevar a cabo una implantación de un reconocimiento médico como el mencionado costaría menos de 50 euros. «Ahora mismo nos cuesta el reconocimiento básico unos 30 euros, siendo de los más baratos de España. Una prueba así, con reconocimiento, analítica y electro, ¿qué puede ser? ¿45 euros? Incluso los mismos padres pueden hacer frente a este gasto», dice el presidente de la FFM. «Se estima que el precio puede ser de alrededor de 30 euros, cuando los chavales se gastan 100 euros en unas botas. Es un precio asumible», añade el doctor Serratosa.

La edad es un factor a tener en cuenta, si bien no es determinante:«Es a partir de los 35 años cuando aumentan los factores de riesgo, ya que puede influir la cardiopatía isquémica», dice Serratosa. Pero añade un dato sorprendente: «Dentro de los deportistas menores de 35 años, hasta 40 por ciento de casos de muerte súbita son en chicos menores de 18 años». La juventud, por tanto, no es garantía de inmunidad.

Otra materia en la que aún hay mucho que mejorar es en prevención secundaria. El doctor Serratosa destaca dos factores: contar con el material necesario y conocer las técnicas adecuadas: «Estamos intentando que todos los recintos deportivos y las competiciones estén cardioprotegidas. Esto significa que haya personal con conocimiento suficiente para actuar y que haya, además, desfibriladores disponibles». También afirma que los planes de educación deberían incluir formación para que los niños, llegado el caso, sepan qué hacer. «Lo ideal sería que árbitros, entrenadores, cuerpo técnico e incluso jugadores conozcan estas técnicas».

Francisco Díez cuenta que desde la FFM han regalado un desfibrilador a todos los campos y han facilitado cursos de formación. Sin embargo, confiesa que cree que se han «quedado cortos». El coste de un desfibrilador ronda los 1.000 euros y pese a que llegado el caso puede salvar una vida, su presencia en recintos deportivos no es la que debería. «Hay que tener en cuenta que con que se use una vez ya has salvado una vida», sentencia Serratosa. La aplicación para móvil «CPR11», en la que él ha trabajado, sirve como guía de actuación. «El desfibrilador es el que puede devolverte finalmente a un ritmo normal, pero hasta que llega hay que actuar de forma inmediata, avisando al 112 e iniciando las maniobras de reanimiación cardiopulmonar básicas». Esta aplicación, puesta en marcha por Ripoll y De Prado Centro FIFA con la Fundación Mapfre, ayuda a realizar correctamente estos pasos.

El presidente de la FFM destaca la importancia de que en 2018 haya «un acuerdo entre la Consejería de Sanidad, el Ministerio de Educación y las federaciones sobre este tema». «En Madrid podemos estar por delante de muchos, pero aún estamos a años luz de lo que debería ser», concluye.

Fuente: ABC Deportes

¿El exceso de ejercicio es realmente beneficioso para el corazón? Parece que no

No cabe ninguna duda de que el ejercicio físico es bueno, muy bueno, para la salud. Lo que no está tan claro es si este ejercicio sigue siendo realmente beneficioso en los casos en los que se practica en exceso. Y es que las evidencias alcanzadas al respecto son confusas, cuando no contradictorias. Sobre todo en lo que respecta a la salud cardiovascular. Algunos estudios alertan que el exceso de ejercicio físico vigoroso puede resultar muy perjudicial para el corazón, mientras que otros concluyen que, con una adecuada preparación, la intensidad del ejercicio es irrelevante. ¿En qué quedamos? Pues es posible que un estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital Universitario Hamburg-Eppendorf en Hamburgo (Alemania) haya resuelto la cuestión. Y es que de acuerdo con los resultados, el abuso del ejercicio físico de alta intensidad eleva, y mucho, el riesgo de fibrosis miocárdica –o lo que es lo mismo, de que aparezcan cicatrices en el corazón–. Y no ya en cualquier persona, sino en triatletas muy bien entrenados –aunque solo en varones, que no en mujeres.

Como explica Jitka Starekova, directora de esta investigación que se presentará la próxima semana en la Reunión Anual 2017 de la Sociedad Radiológica de Norteamérica (RSNA) a celebrar en Chicago (EE.UU.), «es cierto que la relevancia clínica de estas cicatrices en el corazón permanece aún desconocida. Pero también es verdad que pueden suponer el origen de una futura arritmia o de insuficiencia cardiaca».

Riesgo ‘dosis-dependiente’

La fibrosis miocárdica es, básicamente, el desarrollo de fibrosis –o ‘cicatrices’– en el corazón, por lo general en los ventrículos. Una condición que ya se ha detectado en numerosos deportistas de élite y que, por tanto, cuestiona si la práctica regular de ejercicio físico de alta intensidad –que nunca leve o moderada– es realmente beneficiosa para el sistema cardiovascular.

Para llevar a cabo el nuevo estudio, los autores contaron con 44 mujeres y 55 varones que, con una edad promedio de 43 años, participaban asiduamente en competiciones de triatlón. Y lo que hicieron fue someterlos a una prueba de imagen por resonancia magnética con el agente de contraste ‘gadolinio’, que es absorbido por todo el tejido muscular cardiaco –ya se encuentre sano o dañado.

Como apuntan los autores, «el gadolinio se elimina rápidamente en el tejido cardiaco normal, así como de forma mucho más lenta en el tejido cicatrizado, revelando así diferencias entre el músculo cardiaco sano y dañado al cabo de unos 10 minutos. Este fenómeno, conocido como ‘realce de gadolinio tardío’, es una herramienta muy útil para la detección de la fibrosis miocárdica».

Los resultados mostraron que la fibrosis miocárdica resultaba ciertamente aparente en el ventrículo izquierdo de 10 de los 55 varones –o lo que es lo mismo, en el 18%–. No así en ninguna de las mujeres. Pero, ¿por qué en unos triatletas sí y en otros no? Pues, simple y llanamente, por la cantidad de esfuerzo a la que había sido sometido el corazón. De hecho, los participantes en los que se detectó la fibrosis miocárdica habían completado un mayor número de triatlones y ‘Iron man’ –un tipo de triatlón extremo–, por lo que las distancias promedio recorridas en bicicleta, nadando o corriendo, fueron mayores. Tal es así que los hallazgos sugieren que el riesgo de fibrosis se encuentra directamente asociado al nivel de ejercicio.

Como indica Jitka Starekova, «la comparación de los resultados de las pruebas de esfuerzo reveló que las mujeres tenían una menor presión sanguínea sistólica (PAS) en el pico máximo de ejercicio y que alcanzaban una potencia máxima inferior a la de los varones. Además, la comparación del historial deportivo mostró que las mujeres solían completar menores distancias. Unos hallazgos que apoyan el concepto de que la presión sanguínea y las distancias de las pruebas podrían tener un impacto sobre el desarrollo de la fibrosis miocárdica».

Diferencias de género

Concretamente, y según los autores, podría haber varios factores que explicaran la asociación entre la cantidad de ejercicio acumulada y el riesgo de fibrosis miocárdica. La PAS inducida por un mayor ejercicio físico puede dar lugar al desarrollo de una mayor masa miocárdica, por lo que esta mayor cantidad de ejercicio puede exponer al deportista a un mayor riesgo de inflamación del músculo cardiaco –o lo que es lo mismo, de fibrosis miocárdica.

Por su parte, la combinación de la elevación de esta PAS y del incremento reiterado del estrés sobre la pared del ventrículo izquierdo también podría provocar un daño en el músculo cardiaco. Y asimismo, también puede haber otros factores que expliquen esta diferencia de género en el riesgo de fibrosis miocárdica, como sería por ejemplo la presencia de testosterona.

Como concluye la directora de la investigación, «si bien no podemos demostrar el mecanismo exacto para el desarrollo de fibrosis miocárdica en los atletas, el incremento de la PAS durante el ejercicio, la cantidad y frecuencia de pruebas y la presencia de una miocarditis no detectada podrían ser cofactores para el génesis de esta condición. En otras palabras, la repetición de cualquier actividad atlética extrema podría no ser beneficiosa para ninguna persona».

FUENTE: ABC.es

Desayunar poco o nada duplica el riesgo de tener problemas cardiovasculares y engordar

Si quiere perder peso y mantener su corazón y cerebro en forma, no vuelva a saltarse el desayuno. Un estudio español con más de 4.000 personas, liderado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), ha demostrado que hacer un desayuno energético previene la aparición de enfermedades cardiovasculares. Por el contrario, no desayunar o hacerlo mal -salir de casa con un café bebido o tomar menos de cien calorías- puede duplicar el riesgo de lesiones ateroscleróticas, la acumulación de grasa en el interior de las arterias que puede conducir a un infarto o un ictus. Y esto sucede, con independencia de que haya otros factores de riesgo cardiovascular, como fumar, tener el colesterol elevado o ser sedentario.

Estos resultados tan llamativos se publican en «Journal of American College of Cardiology», la revista de la asociación americana de Cardiología, tras estudiar la dieta de miles de empleados del Banco de Santander aparentemente sanos y examinar sus arterias con una sofisticada ecografía en 3-D.

No es la primera vez que un estudio científico muestra la importancia de la primera comida del día. Otras investigaciones habían demostrado previamente que saltársela podía favorecer la obesidad, la diabetes y otros factores de riesgo cardiovascular. Sin embargo, es la primera vez que se observa la relación de esta ingesta con la salud de las arterias, cuando la enfermedad empieza a gestarse de forma silenciosa en el interior de los grandes vasos.

Un estilo de vida más saludable

De las 4.000 personas estudiadas, solo el 20 por ciento tomaba un desayuno apropiado con alto valor energético (menos del 20 por ciento de las calorías diarias); el 70 por ciento un desayuno de bajo valor energético (entre 5 y 20 por ciento de las calorías diarias), y un 3 por ciento desayunaba muy poco o nada y apenas invertía cinco minutos en su desayuno, no tomando nada o bebiendo solo un café o un zumo.

Cuanto más energética era la ingesta, más sanas estaban las arterias y menos enfermedad aterosclerótica reflejaban las pruebas de imagen. Curiosamente, los que desayunaban menos eran también los que tenían un estilo de vida menos saludable: fumaban, no hacían ejercicio, tenían sobrepeso, picoteaban entre horas… Esto no es casual, explica a ABC Valentín Fuster, director del CNIC y autor del estudio. «El que no desayuna termina comiendo más a lo largo del día y de una forma irregular. Tiene más colesterol y más tensión arterial. Creemos que el desayuno pone en marcha un reloj en el hipotálamo que regula el resto de la ingesta diaria. Por eso, el que desayuna bien, se sacia y ya no necesita comer mucho más tarde», cuenta Fuster.

Pone en marcha el reloj interno

Ese reloj interno de nuestro cerebro se pone en marcha al despertarse y al meterse el primer bocado del día en la boca, entre las 7 y las 10 de la mañana. Pero ¿es igual de saludable tomar un par de croissants con mantequilla y mermelada o unos huevos fritos que una fruta y un tazón de muesli? «La calidad de los nutrientes importa, sin duda. En general los que toman un desayuno energético, son gente que se cuida y aunque pueden tomar alguna cosa dañina, en el balance final importa más la energía consumida que lo que uno toma, aunque esto último no debe pasar desapercibido», responde el director del CNIC. Fuster recuerda que un desayuno equilibrado debe contener hidratos de carbono, grasas y proteínas.

«No me entra nada por la mañana»

Un prototipo de desayuno energético mediterráneo podría ser una taza de café, leche o yogur, fruta y pan integral con tomate y aceite de oliva. Aunque el cardiólogo insiste, lo más importante es desayunar. «Yo veo a diario en mi consulta a pacientes que me dicen que tienen el estómago cerrado por la mañana y no pueden tomar nada. Les estoy convenciendo a todos. No es una cuestión de hábito, es una cuestión de educación y la información es válida para todas las edades».

En un editorial que acompaña al artículo científico español, los cardiólogos Prakash Deedwania y Tushar Acharya de la Universidad de California reivindican el desayuno nutritivo como una medida «sencilla y económica» para corregir el «tsunami de diabetes y enfermedad cardiovascular en el mundo». Para ellos el mensaje más importante del estudio español es que «saltarse el desayuno debe considerarse como un marcador de una pobre dieta y de un estilo de vida que conduce a la enfermedad».

FUENTE: ABC

Más del 70% de los menores con hipercolesterolemia familiar está mal controlado

Más del 70% de los pacientes menores de 18 años con hipercolesterolemia familiar (HF), incluidos en el estudio nacional SAFEHEART, tienen concentraciones de colesterol LDL (malo) de 160 mg/dl, una cifra por encima de los 130 mg/dl recomendados por las Guías de Práctica Clínica, según se desprende del primer estudio que valora la consecución de objetivos terapéuticos de colesterol LDL en niños y adolescentes con hipercolesterolemia familiar, publicado en Revista Española de Cardiología (REC).

“Todavía tenemos un margen de mejora con el tratamiento hipolipemiante para conseguir un mejor control del colesterol LDL, especialmente si se comienza la terapia en el 30% de pacientes que no lo hacían”, explica la doctora Adriana Saltijeral, primera firmante del estudio “Consecución de objetivos terapéuticos de colesterol LDL en niños y adolescentes con hipercolesterolemia familiar. Registro longitudinal SAFEHEART”.

Los investigadores utilizaron el registro SAFEHEART, iniciado en 2004 y liderado por el Dr. Pedro Mata. Este estudio de cohorte prospectivo, abierto, multicéntrico, de ámbito nacional y a largo plazo, actualmente incluye un total de 4.141 pacientes con HF con diagnóstico genético en España y se compara con un grupo control, formado por los mismos familiares pero que no están afectados. En la muestra del trabajo de la Dra. Saltijeral y su equipo participaron 392 individuos de menos de 18 años, de los cuales 217 obtuvieron diagnóstico genético de HF y seguimiento de una media de 4 años del tratamiento para bajar el colesterol con estatinas.

Sin embargo, “logramos el objetivo de colesterol LDL menor de 130 mg/dl que nos recomiendan las Guías de Práctica Clínica en un 41% de los niños y adolescentes que analizamos. Y constatamos que el 68% de los niños están en tratamiento con estatinas. Estos datos, aunque con limitaciones, muestran resultados que son mejores que los publicados hasta el momento”, añade la doctora Saltijeral.

La hipercolesterolemia familiar heterocigota es un trastorno genético que afecta a 1 de cada 300 personas en la población general, incluidos jóvenes debido a que se expresa desde el nacimiento. Está asociada a la enfermedad cardiovascular ateroesclerótica (ECVA) prematura.

 

Tratamiento hipolipemiante: cuanto más joven, mejor

El diagnóstico y tratamiento iniciales de HF son esenciales, especialmente en niños y adolescentes, con el objetivo de prevenir la aparición de una ECVA en la edad adulta. Como señala la doctora, “después de los 20 años de edad, esta población aumenta el riesgo de eventos cardiovasculares si no recibe un tratamiento precoz, considerando que son pacientes expuestos a altas concentraciones de colesterol LDL desde su nacimiento”.

Como se indica en el estudio, el cribado para la detección sistemática de la HF, que puede aplicarse antes de los 8 años de edad, puede identificar a los individuos con mayor riesgo y puede llevar a la instauración de un tratamiento hipolipemiante (THL), lo que puede revertir de manera efectiva la arteriosclerosis y reducir así las posibilidades de sufrir una ECVA prematura.

En este sentido, las estatinas y otros THL son las terapias más efectivas para bajar las concentraciones de colesterol en sangre. Durante el seguimiento se observó un aumento de la intensidad de la terapia y una disminución significativa de cLDL. “La adherencia y tolerancia al tratamiento fue buena y no se detectaron alteraciones en la maduración sexual ni otros efectos adversos”, indica la líder de la investigación.

Respecto a la edad aconsejada para iniciar el tratamiento con estatinas, “el Consenso de expertos sobre la detección y el manejo clínico de la hipercolesterolemia familiar, publicado en 2015, recomienda que se haga a partir de los 8-10 años de edad, pero se necesita individualizar cada caso”.

Para controlar los factores de riesgo cardiovascular es importante “modificar el estilo de vida, seguir una dieta tipo mediterránea y ejercicio moderado diariamente”, concluye la doctora.

FUENTE: SEC