Instituto de Medicina y Cardiología Hospital Universitario Dexeus

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La paradoja de la obesidad es falsa: el exceso de peso aumenta el riesgo de muerte

Es bien sabido que el sobrepeso y la obesidad se asocian con un mayor riesgo de padecer enfermedades muy graves y potencialmente mortales, caso muy especialmente de las cardiovasculares y de distintos tipos de cáncer. Sin embargo, algunos estudios han sugerido que, en realidad, el exceso de peso no tiene ningún efecto negativo sobre la mortalidad cardiovascular o por otras causas. Es más; algunos de estos trabajos han llegado incluso a plantear que el sobrepeso y la obesidad podrían tener un efecto protector, sobre todo en aquellas personas que, aun con exceso de peso, se encuentran en un buen estado de forma. Unas evidencias que han dado lugar a la denominada ‘paradoja de la obesidad’, según la cual tener un índice de masa (IMC) elevado no solo no se asocia con un mayor riesgo cardiovascular, sino que resulta beneficioso para la salud. Y es que según esta teoría, las personas con exceso de peso y aparentemente sanas –o dicho de otro modo, ‘fofisanas’– viven más. Pero, ¿esto es realmente así? Pues según un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Glasgow (Reino Unido), no. Definitivamente no.

Concretamente, el estudio, publicado en la revista «European Heart Journal», muestra que cualquier IMC superior a 22-23 kg/m2 conlleva un incremento del riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular, caso de la hipertensión arterial, de los infartos de miocardio y de los ictus. Y asimismo, que este riesgo también se ve notablemente aumentado en función de la cantidad de grasa abdominal que ‘porte’ la persona.

En palabras de Stamatina Iliodromiti, directora de la investigación, «cualquier idea errónea que albergue la población sobre un efecto potencialmente ‘protector’ de la grasa sobre el riesgo de episodios cardio y cerebrovasculares debe ser cuestionada».

El mito del ‘fofisano’

Para llevar a cabo el estudio, los autores analizaron los historiales médicos de 296.535 adultos que, completamente sanos e incluidos entre los años 2006 y 2010 en el Biobanco de Reino Unido, fueron sometidos a un seguimiento clínico ‘intensivo’ hasta el año 2015.

Los resultados mostraron que los participantes con menor riesgo de enfermedad cardiovascular eran aquellos con un IMC entre los 22 y los 23 kg/m2. Sin embargo, y una vez superado este IMC, el riesgo se disparaba. De hecho, parece que la probabilidad de desarrollar una patología cardiovascular aumenta hasta un 13% por cada incremento en el IMC de 5,2 kg/m2 en el caso de las mujeres y de 4,3 kg/m2 en el de los varones.

Pero aún hay más. Partiendo de un perímetro de cintura de 74 cm en las mujeres, cada aumento de 12,6 cm adicionales se asoció con un incremento del 16% en la probabilidad de padecer una enfermedad cardiovascular. Un incremento del riesgo que también se observó en varones, en este caso de un 10% por cada 11,4 cm adicionales a un perímetro de cintura de 83 cm.

Como indica Stamatina Iliodromiti, «el nuestro es el mayor estudio de los realizados hasta la fecha que ofrece evidencias frente a la paradoja de la obesidad en la población sana. Sin embargo, es posible que la situación sea diferente en las personas con una enfermedad pre-existente, pues ya se ha demostrado que, por ejemplo, el tener un ligero exceso de peso se asocia con una menor mortalidad en los pacientes con cáncer, especialmente porque tanto los tumores como los tratamientos oncológicos pueden conllevar una pérdida de peso muy poco saludable».

Sea como fuere, continúa la directora de la investigación, «al mantener un IMC en torno a los 22-23 kg/m2, las personas sanas pueden minimizar su riesgo de sufrir o morir por una enfermedad cardiovascular. Y cuanto menor grasa porten, sobre todo en el abdomen, menor será su probabilidad de enfermedad cardiovascular en el futuro».

Perder unos kilos

En definitiva, lograr y mantener un IMC de 22-23 kg/m2 nos ayudará a prevenir las enfermedades cardiovasculares y, por tanto, a vivir más. Lo cual, como reconocen los propios autores, no resulta fácil. Sobre todo en las edades avanzadas.

Como apunta Naveed Sattar, co-autor de la investigación, «hay muchas personas que no pueden tener un IMC tan bajo, por lo que el mensaje es: cualquiera que sea tu IMC, y sobre todo cuando este IMC se encuentre en el rango del sobrepeso y la obesidad, perder tantos kilos como sea posible solo mejorará tu salud. Pero es cierto que no hay atajos para perder peso de forma intencionada, por lo que los médicos deben hacerlo mejor a la hora de ayudar a sus pacientes a perder estos kilos».

Y llegados a este punto, ¿cómo es posible que algunos estudios sugieran que el exceso de peso fuera bueno para la salud cardiovascular? O dicho de otro modo, ¿cómo es posible que se pudiera concebir la ‘paradoja de la obesidad’? Pues en opinión de los autores, por defectos en la metodología de estos estudios. Y es que seguramente hubo algunos factores de riesgo que no fueron tenidos en cuenta. Por ejemplo, que algunos participantes tuvieran una enfermedad grave que, además de hacerles perder peso, ocasionara su muerte prematura. O que se pasara por alto el caso de los fumadores. Y es que fumar cambia la distribución de la grasa corporal y reduce el apetito, lo que provoca que los fumadores, si bien presentan un riesgo cardiovascular muy superior al de la población general, tengan un menor IMC.

FUENTE: ABC.es

El tabaco americano ya no será tan adictivo

Se trata de un proyecto sin precedentes. La Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) quiere reducir la cantidad de nicotina presente en los cigarrillos a «niveles mínimos o no adictivos».

El director de la FDA, Scott Gottlieb publicó un comunicado en el que asegura que, como parte de un plan de regulación del tabaco y la nicotina anunciado el pasado verano, darán un paso más y propondrán una ley para regular los cigarrillos de manera que los niveles de nicotina sean mínimos o, directamente, no provoquen adicción.

Con este plan se pretende reducir el porcentaje de fumadores en Estados Unidos del 15 por ciento actual a un 1 por ciento. Gottlieb ha señalado que además del marco general de regulación pretende limitar los cigarrillos mentolados y los premium.

«Pese a años de agresivos esfuerzos para derribar la principal causa de enfermedades evitables y muerte en Estados Unidos, el tabaco sigue matando cada año a más de 480.000 personas. Además, le cuesta al sistema de salud cerca de 300 mil millones de dólares al año. De hecho, los cigarrillos son el único producto de consumo legal que matará a la mitad de todos sus usuarios a largo plazo. Dada su combinación de toxicidad, adicción, prevalencia y efecto en los no consumidores, está claro que para maximizar los beneficios para la salud pública de nuestra regulación, debemos enfocar nuestros esfuerzos en la muerte y en la enfermedad causada por la adicción a los cigarrillos», señala Gottlieb.

Gottlieb cita en su comunicado un estudio publicado recientemente en la revista «New England Journal of Medicine» que evalúa los beneficios de un posible escenario de regulación de la nicotina. Si dicho escenario llegara a hacerse realidad, aproximadamente cinco millones de consumidores podrían dejar de fumar dentro del primer año de la puesta en marcha del proyecto.

Fuentes menos dañinas

De hecho, para el año 2100, el análisis estima que más de 33 millones de personas, en su mayoría jóvenes y adultos jóvenes, evitarían convertirse en fumadores. Y las tasas de tabaquismo podrían bajar desde el 15 por ciento actual hasta el 1.4 por ciento. En total, este marco podría evitar más de 8 millones de muertes causadas por el tabaco hasta fines de siglo.

Según señala la cadena NBC, Nancy Brown, CEO de la Asociación Americana del Corazón ha pedido a la FDA un paso más. «Animamos a la agencia que no se queden aquí, que avancen hacia una política de reducción de nicotina que incluya a todos los productos de tabaco del mercado».

Pero Gottlieb señaló que la FDA no pretende hacer difícil el acceso a los productos de nicotina. «Para abordar con éxito la adicción al cigarrillo tenemos que conseguir que los fumadores que necesitan nicotina la obtengan de fuentes alternativas y menos dañinas».

Además, considera que la regulación de los productos noveles de nicotina como los cigarrillos electrónicos o el tabaco tradicional «animará a la innovación y creación de productos menos dañinos y garantizará que todos los productos de tabaco pasen por las puertas de la regulación».

FUENTE: ABC.es

 

España se resiste a dar un paso contra la muerte súbita

La práctica de una actividad física suele estar relacionada con una buena salud. El deporte es sinónimo de bienestar en nuestra sociedad y, precisamente por eso, la muerte súbita en deportistas causa un gran impacto en la población. El último caso en nuestro país es el de Nacho Barberá, un joven de 15 años que falleció a causa de una parada cardiorrespiratoria. El menor de edad estaba haciendo lo que más le gustaba, jugar al fútbol como cada semana, cuando su corazón dejó de latir.

Cuesta comprender cómo personas aparentemente sanas y que realizan un deporte puedan ser víctimas de su propio organismo. La pérdida del pulso, del conocimiento y de la capacidad para respirar dejan imágenes de angustia difíciles de digerir. Unos pocos minutos bastan para arrebatar la vida a un deportista que no presentaba signos de enfermedad; unos instantes en los que la rápida actuación es determinante para salvar a una persona.

El doctor Luis Serratosa explica que «la muerte súbita en el deporte ocurre con poca frecuencia y, según los estudios más fiables, se habla de una media de un fallecimiento por cada 50.000 a 100.000 deportistas jóvenes». Así pues, aunque no estemos hablando de un problema común, hay casos que evidencian que existe y que, por tanto, hay que actuar en consecuencia. Para ello, es necesario que se establezcan protocolos de prevención y de actuación, algo que a día de hoy es, a su juicio, insuficiente. «En España aún no tenemos una normativa que exija el electrocardiograma de reposo en el reconocimiento médico para, al menos, todos los deportistas federados. Supondría un coste asumible y estamos peleando por ello».

La solución para reducir este tipo de casos podría estar, entonces, en un reconocimiento médico más exhaustivo. «Si realizáramos una historia clínica, una exploración física y un electrocardiograma de reposo, encontraríamos que uno de cada trescientos jóvenes tiene una de las enfermedades de corazón que normalmente se relacionan con casos de muerte súbita», afirma Serratosa. En países como Italia, sí existe desde 1981 una legislación que obliga a todos los deportistas federados a pasar este tipo de pruebas. En España, en cambio, hay un borrador de decreto ley que no termina de aprobarse. Uno de los problemas podría estar relacionado con el coste económico que implicaría este modelo de reconocimiento.

Coste adicional de 20 euros

Francisco Díez, presidente de la Federación de Fútbol de Madrid, lleva en el cargo un año, y se presentó a las elecciones con la promesa de luchar contra la muerte súbita: «Estamos haciendo un estudio para implantar un reconocimiento médico que incluya una analítica, una prueba de esfuerzo y un electrocardiograma de reposo. No vamos a encontrar la solución definitiva, pero sí vamos a evitar muchos casos». Díez, como el doctor Serratosa, defiende que el problema por el que no se abordan estos casos es económico. Considera que «la salud no tiene precio», y es «problemático» que haya administraciones que miren para otro lado.

Ambos coinciden también en que llevar a cabo una implantación de un reconocimiento médico como el mencionado costaría menos de 50 euros. «Ahora mismo nos cuesta el reconocimiento básico unos 30 euros, siendo de los más baratos de España. Una prueba así, con reconocimiento, analítica y electro, ¿qué puede ser? ¿45 euros? Incluso los mismos padres pueden hacer frente a este gasto», dice el presidente de la FFM. «Se estima que el precio puede ser de alrededor de 30 euros, cuando los chavales se gastan 100 euros en unas botas. Es un precio asumible», añade el doctor Serratosa.

La edad es un factor a tener en cuenta, si bien no es determinante:«Es a partir de los 35 años cuando aumentan los factores de riesgo, ya que puede influir la cardiopatía isquémica», dice Serratosa. Pero añade un dato sorprendente: «Dentro de los deportistas menores de 35 años, hasta 40 por ciento de casos de muerte súbita son en chicos menores de 18 años». La juventud, por tanto, no es garantía de inmunidad.

Otra materia en la que aún hay mucho que mejorar es en prevención secundaria. El doctor Serratosa destaca dos factores: contar con el material necesario y conocer las técnicas adecuadas: «Estamos intentando que todos los recintos deportivos y las competiciones estén cardioprotegidas. Esto significa que haya personal con conocimiento suficiente para actuar y que haya, además, desfibriladores disponibles». También afirma que los planes de educación deberían incluir formación para que los niños, llegado el caso, sepan qué hacer. «Lo ideal sería que árbitros, entrenadores, cuerpo técnico e incluso jugadores conozcan estas técnicas».

Francisco Díez cuenta que desde la FFM han regalado un desfibrilador a todos los campos y han facilitado cursos de formación. Sin embargo, confiesa que cree que se han «quedado cortos». El coste de un desfibrilador ronda los 1.000 euros y pese a que llegado el caso puede salvar una vida, su presencia en recintos deportivos no es la que debería. «Hay que tener en cuenta que con que se use una vez ya has salvado una vida», sentencia Serratosa. La aplicación para móvil «CPR11», en la que él ha trabajado, sirve como guía de actuación. «El desfibrilador es el que puede devolverte finalmente a un ritmo normal, pero hasta que llega hay que actuar de forma inmediata, avisando al 112 e iniciando las maniobras de reanimiación cardiopulmonar básicas». Esta aplicación, puesta en marcha por Ripoll y De Prado Centro FIFA con la Fundación Mapfre, ayuda a realizar correctamente estos pasos.

El presidente de la FFM destaca la importancia de que en 2018 haya «un acuerdo entre la Consejería de Sanidad, el Ministerio de Educación y las federaciones sobre este tema». «En Madrid podemos estar por delante de muchos, pero aún estamos a años luz de lo que debería ser», concluye.

Fuente: ABC Deportes

¿El exceso de ejercicio es realmente beneficioso para el corazón? Parece que no

No cabe ninguna duda de que el ejercicio físico es bueno, muy bueno, para la salud. Lo que no está tan claro es si este ejercicio sigue siendo realmente beneficioso en los casos en los que se practica en exceso. Y es que las evidencias alcanzadas al respecto son confusas, cuando no contradictorias. Sobre todo en lo que respecta a la salud cardiovascular. Algunos estudios alertan que el exceso de ejercicio físico vigoroso puede resultar muy perjudicial para el corazón, mientras que otros concluyen que, con una adecuada preparación, la intensidad del ejercicio es irrelevante. ¿En qué quedamos? Pues es posible que un estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital Universitario Hamburg-Eppendorf en Hamburgo (Alemania) haya resuelto la cuestión. Y es que de acuerdo con los resultados, el abuso del ejercicio físico de alta intensidad eleva, y mucho, el riesgo de fibrosis miocárdica –o lo que es lo mismo, de que aparezcan cicatrices en el corazón–. Y no ya en cualquier persona, sino en triatletas muy bien entrenados –aunque solo en varones, que no en mujeres.

Como explica Jitka Starekova, directora de esta investigación que se presentará la próxima semana en la Reunión Anual 2017 de la Sociedad Radiológica de Norteamérica (RSNA) a celebrar en Chicago (EE.UU.), «es cierto que la relevancia clínica de estas cicatrices en el corazón permanece aún desconocida. Pero también es verdad que pueden suponer el origen de una futura arritmia o de insuficiencia cardiaca».

Riesgo ‘dosis-dependiente’

La fibrosis miocárdica es, básicamente, el desarrollo de fibrosis –o ‘cicatrices’– en el corazón, por lo general en los ventrículos. Una condición que ya se ha detectado en numerosos deportistas de élite y que, por tanto, cuestiona si la práctica regular de ejercicio físico de alta intensidad –que nunca leve o moderada– es realmente beneficiosa para el sistema cardiovascular.

Para llevar a cabo el nuevo estudio, los autores contaron con 44 mujeres y 55 varones que, con una edad promedio de 43 años, participaban asiduamente en competiciones de triatlón. Y lo que hicieron fue someterlos a una prueba de imagen por resonancia magnética con el agente de contraste ‘gadolinio’, que es absorbido por todo el tejido muscular cardiaco –ya se encuentre sano o dañado.

Como apuntan los autores, «el gadolinio se elimina rápidamente en el tejido cardiaco normal, así como de forma mucho más lenta en el tejido cicatrizado, revelando así diferencias entre el músculo cardiaco sano y dañado al cabo de unos 10 minutos. Este fenómeno, conocido como ‘realce de gadolinio tardío’, es una herramienta muy útil para la detección de la fibrosis miocárdica».

Los resultados mostraron que la fibrosis miocárdica resultaba ciertamente aparente en el ventrículo izquierdo de 10 de los 55 varones –o lo que es lo mismo, en el 18%–. No así en ninguna de las mujeres. Pero, ¿por qué en unos triatletas sí y en otros no? Pues, simple y llanamente, por la cantidad de esfuerzo a la que había sido sometido el corazón. De hecho, los participantes en los que se detectó la fibrosis miocárdica habían completado un mayor número de triatlones y ‘Iron man’ –un tipo de triatlón extremo–, por lo que las distancias promedio recorridas en bicicleta, nadando o corriendo, fueron mayores. Tal es así que los hallazgos sugieren que el riesgo de fibrosis se encuentra directamente asociado al nivel de ejercicio.

Como indica Jitka Starekova, «la comparación de los resultados de las pruebas de esfuerzo reveló que las mujeres tenían una menor presión sanguínea sistólica (PAS) en el pico máximo de ejercicio y que alcanzaban una potencia máxima inferior a la de los varones. Además, la comparación del historial deportivo mostró que las mujeres solían completar menores distancias. Unos hallazgos que apoyan el concepto de que la presión sanguínea y las distancias de las pruebas podrían tener un impacto sobre el desarrollo de la fibrosis miocárdica».

Diferencias de género

Concretamente, y según los autores, podría haber varios factores que explicaran la asociación entre la cantidad de ejercicio acumulada y el riesgo de fibrosis miocárdica. La PAS inducida por un mayor ejercicio físico puede dar lugar al desarrollo de una mayor masa miocárdica, por lo que esta mayor cantidad de ejercicio puede exponer al deportista a un mayor riesgo de inflamación del músculo cardiaco –o lo que es lo mismo, de fibrosis miocárdica.

Por su parte, la combinación de la elevación de esta PAS y del incremento reiterado del estrés sobre la pared del ventrículo izquierdo también podría provocar un daño en el músculo cardiaco. Y asimismo, también puede haber otros factores que expliquen esta diferencia de género en el riesgo de fibrosis miocárdica, como sería por ejemplo la presencia de testosterona.

Como concluye la directora de la investigación, «si bien no podemos demostrar el mecanismo exacto para el desarrollo de fibrosis miocárdica en los atletas, el incremento de la PAS durante el ejercicio, la cantidad y frecuencia de pruebas y la presencia de una miocarditis no detectada podrían ser cofactores para el génesis de esta condición. En otras palabras, la repetición de cualquier actividad atlética extrema podría no ser beneficiosa para ninguna persona».

FUENTE: ABC.es

Desayunar poco o nada duplica el riesgo de tener problemas cardiovasculares y engordar

Si quiere perder peso y mantener su corazón y cerebro en forma, no vuelva a saltarse el desayuno. Un estudio español con más de 4.000 personas, liderado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), ha demostrado que hacer un desayuno energético previene la aparición de enfermedades cardiovasculares. Por el contrario, no desayunar o hacerlo mal -salir de casa con un café bebido o tomar menos de cien calorías- puede duplicar el riesgo de lesiones ateroscleróticas, la acumulación de grasa en el interior de las arterias que puede conducir a un infarto o un ictus. Y esto sucede, con independencia de que haya otros factores de riesgo cardiovascular, como fumar, tener el colesterol elevado o ser sedentario.

Estos resultados tan llamativos se publican en «Journal of American College of Cardiology», la revista de la asociación americana de Cardiología, tras estudiar la dieta de miles de empleados del Banco de Santander aparentemente sanos y examinar sus arterias con una sofisticada ecografía en 3-D.

No es la primera vez que un estudio científico muestra la importancia de la primera comida del día. Otras investigaciones habían demostrado previamente que saltársela podía favorecer la obesidad, la diabetes y otros factores de riesgo cardiovascular. Sin embargo, es la primera vez que se observa la relación de esta ingesta con la salud de las arterias, cuando la enfermedad empieza a gestarse de forma silenciosa en el interior de los grandes vasos.

Un estilo de vida más saludable

De las 4.000 personas estudiadas, solo el 20 por ciento tomaba un desayuno apropiado con alto valor energético (menos del 20 por ciento de las calorías diarias); el 70 por ciento un desayuno de bajo valor energético (entre 5 y 20 por ciento de las calorías diarias), y un 3 por ciento desayunaba muy poco o nada y apenas invertía cinco minutos en su desayuno, no tomando nada o bebiendo solo un café o un zumo.

Cuanto más energética era la ingesta, más sanas estaban las arterias y menos enfermedad aterosclerótica reflejaban las pruebas de imagen. Curiosamente, los que desayunaban menos eran también los que tenían un estilo de vida menos saludable: fumaban, no hacían ejercicio, tenían sobrepeso, picoteaban entre horas… Esto no es casual, explica a ABC Valentín Fuster, director del CNIC y autor del estudio. «El que no desayuna termina comiendo más a lo largo del día y de una forma irregular. Tiene más colesterol y más tensión arterial. Creemos que el desayuno pone en marcha un reloj en el hipotálamo que regula el resto de la ingesta diaria. Por eso, el que desayuna bien, se sacia y ya no necesita comer mucho más tarde», cuenta Fuster.

Pone en marcha el reloj interno

Ese reloj interno de nuestro cerebro se pone en marcha al despertarse y al meterse el primer bocado del día en la boca, entre las 7 y las 10 de la mañana. Pero ¿es igual de saludable tomar un par de croissants con mantequilla y mermelada o unos huevos fritos que una fruta y un tazón de muesli? «La calidad de los nutrientes importa, sin duda. En general los que toman un desayuno energético, son gente que se cuida y aunque pueden tomar alguna cosa dañina, en el balance final importa más la energía consumida que lo que uno toma, aunque esto último no debe pasar desapercibido», responde el director del CNIC. Fuster recuerda que un desayuno equilibrado debe contener hidratos de carbono, grasas y proteínas.

«No me entra nada por la mañana»

Un prototipo de desayuno energético mediterráneo podría ser una taza de café, leche o yogur, fruta y pan integral con tomate y aceite de oliva. Aunque el cardiólogo insiste, lo más importante es desayunar. «Yo veo a diario en mi consulta a pacientes que me dicen que tienen el estómago cerrado por la mañana y no pueden tomar nada. Les estoy convenciendo a todos. No es una cuestión de hábito, es una cuestión de educación y la información es válida para todas las edades».

En un editorial que acompaña al artículo científico español, los cardiólogos Prakash Deedwania y Tushar Acharya de la Universidad de California reivindican el desayuno nutritivo como una medida «sencilla y económica» para corregir el «tsunami de diabetes y enfermedad cardiovascular en el mundo». Para ellos el mensaje más importante del estudio español es que «saltarse el desayuno debe considerarse como un marcador de una pobre dieta y de un estilo de vida que conduce a la enfermedad».

FUENTE: ABC

Más del 70% de los menores con hipercolesterolemia familiar está mal controlado

Más del 70% de los pacientes menores de 18 años con hipercolesterolemia familiar (HF), incluidos en el estudio nacional SAFEHEART, tienen concentraciones de colesterol LDL (malo) de 160 mg/dl, una cifra por encima de los 130 mg/dl recomendados por las Guías de Práctica Clínica, según se desprende del primer estudio que valora la consecución de objetivos terapéuticos de colesterol LDL en niños y adolescentes con hipercolesterolemia familiar, publicado en Revista Española de Cardiología (REC).

“Todavía tenemos un margen de mejora con el tratamiento hipolipemiante para conseguir un mejor control del colesterol LDL, especialmente si se comienza la terapia en el 30% de pacientes que no lo hacían”, explica la doctora Adriana Saltijeral, primera firmante del estudio “Consecución de objetivos terapéuticos de colesterol LDL en niños y adolescentes con hipercolesterolemia familiar. Registro longitudinal SAFEHEART”.

Los investigadores utilizaron el registro SAFEHEART, iniciado en 2004 y liderado por el Dr. Pedro Mata. Este estudio de cohorte prospectivo, abierto, multicéntrico, de ámbito nacional y a largo plazo, actualmente incluye un total de 4.141 pacientes con HF con diagnóstico genético en España y se compara con un grupo control, formado por los mismos familiares pero que no están afectados. En la muestra del trabajo de la Dra. Saltijeral y su equipo participaron 392 individuos de menos de 18 años, de los cuales 217 obtuvieron diagnóstico genético de HF y seguimiento de una media de 4 años del tratamiento para bajar el colesterol con estatinas.

Sin embargo, “logramos el objetivo de colesterol LDL menor de 130 mg/dl que nos recomiendan las Guías de Práctica Clínica en un 41% de los niños y adolescentes que analizamos. Y constatamos que el 68% de los niños están en tratamiento con estatinas. Estos datos, aunque con limitaciones, muestran resultados que son mejores que los publicados hasta el momento”, añade la doctora Saltijeral.

La hipercolesterolemia familiar heterocigota es un trastorno genético que afecta a 1 de cada 300 personas en la población general, incluidos jóvenes debido a que se expresa desde el nacimiento. Está asociada a la enfermedad cardiovascular ateroesclerótica (ECVA) prematura.

 

Tratamiento hipolipemiante: cuanto más joven, mejor

El diagnóstico y tratamiento iniciales de HF son esenciales, especialmente en niños y adolescentes, con el objetivo de prevenir la aparición de una ECVA en la edad adulta. Como señala la doctora, “después de los 20 años de edad, esta población aumenta el riesgo de eventos cardiovasculares si no recibe un tratamiento precoz, considerando que son pacientes expuestos a altas concentraciones de colesterol LDL desde su nacimiento”.

Como se indica en el estudio, el cribado para la detección sistemática de la HF, que puede aplicarse antes de los 8 años de edad, puede identificar a los individuos con mayor riesgo y puede llevar a la instauración de un tratamiento hipolipemiante (THL), lo que puede revertir de manera efectiva la arteriosclerosis y reducir así las posibilidades de sufrir una ECVA prematura.

En este sentido, las estatinas y otros THL son las terapias más efectivas para bajar las concentraciones de colesterol en sangre. Durante el seguimiento se observó un aumento de la intensidad de la terapia y una disminución significativa de cLDL. “La adherencia y tolerancia al tratamiento fue buena y no se detectaron alteraciones en la maduración sexual ni otros efectos adversos”, indica la líder de la investigación.

Respecto a la edad aconsejada para iniciar el tratamiento con estatinas, “el Consenso de expertos sobre la detección y el manejo clínico de la hipercolesterolemia familiar, publicado en 2015, recomienda que se haga a partir de los 8-10 años de edad, pero se necesita individualizar cada caso”.

Para controlar los factores de riesgo cardiovascular es importante “modificar el estilo de vida, seguir una dieta tipo mediterránea y ejercicio moderado diariamente”, concluye la doctora.

FUENTE: SEC

Fira acogerá el Congreso Europeo de Cardiología de 2017

Fira de Barcelona volverá a ser sede del Congreso Europeo de Cardiología en 2017. Se trata de uno de los encuentros médicos y científicos más importantes del mundo que atrae a más de 30.000 expertos. Tendrá lugar del 30 de agosto al 3 de septiembre en el recinto de Gran Vía.

El evento, organizado por la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) ya se ha celebrado anteriormente en Fira, los años 1992, 1999, 2009 y 2014, que ha sido una de las mejores ediciones de su historia, según Isabel Bardinet, CEO de ESC. La institución ferial también acogió el 15º Congreso Mundial de esta especialidad en 2006.

En la convocatoria barcelonesa de 2014, reunió a más de 30.000 especialistas de 100 países, se presentaron 4.500 estudios científicos y participaron 5.000 empresas representadas con los últimos avances en cardiología y cirugía, técnicas de imagen e innovaciones tecnológicas.

Las instalaciones de Fira, su capacidad organizativa, el atractivo de Barcelona y su posicionamiento en el campo de las ciencias de la salud, son factores clave para atraer este importante evento que genera un gran impacto económico sobre la ciudad.

Aunque se tratarán 150 temas diferentes en materia cardiovascular, la convención de este año 2017 se centrará en las Intervenciones Coronarias Percutáneas – ICP (Percutaneous Coronary Interventions – PCI) y contará con 500 sesiones científicas conducidas por expertos. Estas sesiones se centrarán en los asuntos considerados de mayor importancia:: diagnósticos, tratamiento de enfermedades cardiovasculares e investigación científica.

Beber café puede alargar la vida

El consumo de unas tres tazas de café al día puede tener efectos beneficiosos para la salud ya que se asocia con un menor riesgo de muerte, según dos estudios que publica la revista Annals of Internal Medicine.

Los investigadores de la británica Agencia Internacional de Investigación sobre el cáncer (IARC) y del Imperial College de Londres observaron que ese consumo está “asociado a un menor riesgo de muerte por cualquier causa, en especial por enfermedades circulatorias y del tracto digestivo”, según un comunicado.

Este equipo de científicos han analizaron durante 16 años la evolución médica de más de medio millón de personas en 10 países europeos, entre ellos, Gran Bretaña, Dinamarca, Italia y Francia

Beneficioso

“Encontramos que un mayor consumo de café estaba asociado con un menor riesgo de muerte por cualquier causa “, ha explicado el doctor Marc Gunter, autor principal de esta investigación, cuyo resultado coincide con otros estudios realizados antes en Estados Unidos y Japón.

Además, los científicos destacan que los resultados fueron similares en los 10 países europeos, aunque el consumo es diferente. Por ejemplo, en Dinamarca se toma mayor cantidad (900 ml por día) y, en cambio, el consumo más bajo se da en Italia (aproximadamente 92 ml por día).

Gran consumo

El café es una de las bebidas más consumidas del mundo, porque se calcula que se toman 2.000 millones de tazas cada día. Contiene una serie de compuestos que pueden interactuar con el cuerpo, incluyendo cafeína y antioxidantes, pero las proporciones de estos compuestos pueden verse afectadas por la variedad de métodos utilizados para preparar el café.

Por esta razón, estos investigadores aclaran que se necesita más investigación para poder averiguar cuál de los compuestos en el café puede estar dando un efecto protector o potencialmente beneficioso para la salud.

Segundo Estudio

El segundo estudio, de la Universidad del Sur de California, concluyó que tomar café se “asocia con un mejor riesgo de muerte debido a enfermedades cardíacas, cáncer, accidentes cerebrovasculares, diabetes y dolencias respiratorias o de hígado tanto en afroamericanos, como japoneses-americanos, latinos y blancos”.

Las personas que consumen una taza de café al día eran un 12% menos propensos a morir en comparación con aquellos que no lo consumían. Asociación que es incluso más fuerte para los que toman dos o tres tazas de café”.

La directora del estudio Veronia Setiawan indicó, en un comunicado, que esa menor mortalidad se presenta “independientemente de que la gente beba café normal o descafeinado, lo que sugiere que esa asociación no está ligada a la cafeína”.

“No podemos decir que tomar café prolongue la vida, pero vemos que existe una relación”, agregó.

El clima, la altura o la presión atmosférica afectan al corazón

Los pacientes cardiacos deben tomar algunas precauciones a la hora de elegir destino de vacaciones dado que el clima, la altura o la presión atmosférica pueden afectar al corazón, de ahí la necesidad de evitar viajar a lugares donde haya temperaturas extremas, bien con mucho frío o mucho calor.

Así lo recomienda la Fundación Española del Corazón, perteneciente a la Sociedad Española de Cardiología (SEC), ante el inminente comienzo de las vacaciones para muchos españoles y teniendo en cuenta que la enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en viajeros internacionales adultos.

“Si la condición cardíaca del paciente es estable, está bien controlada y se encuentra bien, no hay mayor problema en viajar”, ha apuntado el vicepresidente de la FEC, José Luis Palma, que pese a todo recuerda que las temperaturas extremas pueden suponer una tensión adicional para el corazón.

Este experto también se recomienda especial vigilancia con los fármacos ya que las medicaciones cardíacas pueden causar efectos adversos en ambientes muy fríos o calientes, y con particular precaución en pacientes anticoagulados.

Asimismo, el viaje a climas extremadamente fríos puede precipitar síndromes coronarios agudos, mientras que el exceso de estrés por calor puede conducir a hipotensión postural, especialmente en pacientes que toman agentes antihipertensivos, incluyendo diuréticos, mientras que el calor extremo, además de aumentar el riesgo de deshidratación si no se bebe la cantidad suficiente de líquido, incrementa las posibilidades de sufrir una vasodilatación de las arterias o de padecer tensión arterial baja, especialmente entre aquellos que toman fármacos para la hipertensión.

Junto a la temperatura, los cardiólogos recuerdan que los países con una altura por encima de los 2.000 metros también afectan a este tipo de pacientes dado que “a más altitud sobre el nivel del mar, menos oxígeno hay en el aire, y consecuentemente, menos oxígeno en la sangre”.

“El desplazamiento a gran altura presenta riesgos particulares para la descompensación de la insuficiencia cardiaca, arritmias o la precipitación de los síntomas de la angina o del infarto, por lo que este tipo de pacientes deben evitar estos riesgos”, según el vicepresidente de la FEC.

Además, también avisan a los pacientes que deben ser conscientes de la importancia de no desterrar los hábitos de vida saludables que se mantienen a lo largo del año e intentar adaptarlos a los días de vacaciones.

“Mantenernos hidratados, ser cuidadosos a la hora de comer fuera de casa, evitar el exceso de alcohol, mantener la adherencia al tratamiento y seguir siendo activos son hábitos esenciales para garantizar una buena salud cardiovascular en verano”, según recuerdan.

FUENTE: SEC

Muerte súbita cardiaca en atletas: aún mucho que aprender

Los atletas son considerados como el pináculo de salud y forma física, incluso al punto de la invencibilidad. La MSC de un atleta es por lo tanto, inesperada y extremadamente traumática.

Causas de MSC en atletas

En atletas, la MSC puede ocurrir en cualquier momento durante la competición, entrenamiento, o incluso en reposo. Se deben excluir otras causas, tales como problemas respiratorios, cerebrovasculares, drogas, etc. Saber la incidencia real de MSC en atletas es todo un reto, debido a las diferencias en cuanto a edad, raza y tipo de deporte, además de un denominador común para realizar los cálculos adecuados. En general, podemos decir que la incidencia de MSC en atletas se encuentra en el rango de 1-3 por 100.000 atletas.

Las causas de MSC en atletas se pueden dividir en adquiridas (miocarditis, enfermedad arterial coronaria, commotio cordis o abuso de drogas) y genéticas (cardiopatía estructural o arritmogénicas).

Post-MSC de un atleta

Cuando hablamos de MSC en atletas debemos saber que abarca un proceso de antes, durante y después. El antes sería realizar un correcto reconocimiento por profesionales dedicados en este campo (screening pre-participación deportiva) para descartar posibles patologías subyacentes que se podrían desencadenar durante la actividad física. El durante, cuando acontece una MSC se debería tener todas las herramientas a mano, personal familiarizado con RCP, contar con DEAs y una red bien comunicada. Pero no todo queda ahí, como bien dicen los autores “when tragedy strikes” también es importante el después. El después se resume en 3 caminos: examen post-mortem, screening familiar y test genéticos.

Aún mucho que aprender

Aproximadamente en un 1/3 de los casos de MSC no se determina la causa luego de la autopsia. De ellos, un screening clínico y genético puede revelar la causa en un 10-30%; aún así queda una proporción importante de pacientes sin causa aparente. En estos casos, dejamos a los familiares sin respuestas de por qué sus seres queridos murieron repentinamente, y con la duda de si a ellos también les podría pasar. A pesar de los avances en test genéticos y uso de la autopsia molecular, aún hay mucho que aprender, por ejemplo, en descubrir nuevas enfermedades que causen mutaciones genéticas.

Hay que tener en cuenta que existen otras causas fuera de las cardiopatías (estructural y arritmogénica) que se relacionan con MSC en un atleta. Por ejemplo, sustancias como cafeína (tabletas, bebidas energéticas…), Ma huang (hierba fuente de efedrina) y dopantes (hormonas y esteroides anabólicos). Otras causas no relacionadas con drogas y que permanecen sin definir luego de una autopsia: golpes de calor.

Comentario

El ejercicio de alta intensidad tiene el potencial de llevar cambios en el remodelado estructural y eléctrico del corazón, como dilatación de cavidades y patrones “anormales” en el ECG. La presencia de esta zona gris entre adaptación benigna o corazón de atleta y cambios patológicos de una enfermedad cardíaca genética hace difícil el screening pre-participación deportiva. Se han desarrollado criterios que nos permiten distinguir entre lo benigno y potenciales cambios en el ECG o ecocardiografía (“red flags”) que pueden ser patológicos.

Sin embargo, aún tenemos mucho que aprender, con falsos positivos que aún ocurren, llevando al atleta a dejar de competir y excluirlo de cualquier deporte innecesariamente. Por otro lado, el proceso de screening pre-participación deportiva es falible (si bien se puede detectar 80-90% de causas posibles), por lo que algunos atletas pueden claramente tener una trágica experiencia de MSC mas adelante en sus carreras.

La MSC de una persona joven (atleta o no) es un evento trágico, particularmente por lo inesperado de la situación, generando un gran impacto en los familiares y en la sociedad. Muchas preguntas aún permanecen sin contestar y el camino es identificar aquellos con alto riesgo de MSC. De momento la respuesta a estas interrogantes es, si, aún hay mucho que aprender.

Fuente: SEC.